domingo, noviembre 23

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Dí un número al azar; asigna un valor a ese número, introdúcelo en la vida de un individuo, el mismo que esta dentro de una sociedad, aquel número y otros mas cruzan por las vidas son asumidos como valores; se vuelven promedios, calificaciones, cantidades, tiempo; todo se mide y es catalogado, se existe y se hace en función a los números aquellos que te representan, el promedio de la universidad, la cantidad de dinero que generas, los años que llevas en el mundo, el tiempo que llevas de experiencia haciendo algo, mientras más números acumules más valor tienes y se te tomará en serio; como si tuvieramos que ganarnos el derecho de estar vivos y que nos dejen vivir de la manera que más nos acomode. Pasamos la vida encontrando un espacio y una actividad afin a nuestra naturaleza; cuando lo que en verdad ocurre es que nacemos naturales y se encargan de quitarnos esa simplicidad, se le llama educación, hasta que llega un punto de conciencia en que no nos sentimos parte de todo aquello que nos han dicho, lo que debemos ser; entonces ocurre en la vida de todo indivuduo que inicia una busqueda interna que lo lleve de vuelta a aquel inicio natural que ha dejado sus huellas; comenzamos a estar en revelión con lo establecido, primero los padres, la escuela, la sociedad; pero, qué otra opción puede existir, es un temor inmenso el que provoca mirar a otro lado; muchos terminan asimilando el lugar que les corresponde y se consuelan con los placeres simples que esa vida ofrece. Lo valioso requiere de valor, la vida es valiosa, el amor lo es, la libertad lo es, en efecto se debe ganar el derecho de pasar por cada uno de esos elementos valiosos que nos hacen humanos, más sólo lo ganaremos de la forma natural como sabemos, la única batalla a librar es con nuestro interior, al ordenarse nada nos hara cambiar el rumbo, sin discursos, sin convencer a nadie, ya que lo natural se reconoce, basta mirar de forma honesta y abierta para reconocerlo. Nacemos individuales y nos fortalecemos con los acontecimientos que ocurren en nuestras historias de vida, nos forma la gente con quien compartimos, nuestra base individual esta siempre presente nos da los elementos para poder apreciar lo que ocurre en el entorno, de alguna manera estamos hechos para que nuestra conciencia se desarrolle conforme vivimos, la conciencia es nuestro objetivo de vida, ser y estar para aprender desarrollar y compartir, cada una de nuestras funciones ha sido diseñada para cumplir con esas tareas que comienzan con la conciencia. Toda duda cambia y se vuelve certeza cuando reflexionamos, cuando nuestra mente trabaja de forma generosa y sin temores a los riesgos, en el camino tenemos cada día la posibilidad de decidir lo correcto, no por moral, más por lógica, cuando dejamos de complicarnos comienza a cobrar un sentido renovado la dirección que tomamos; hay algo más importante que la seguridad, y es aquello que más nos enriquece, vida, amor, libertad; todo aquello que nos distraiga del desarrollo de una conciencia que proteja esos tres principios, ha de ser contrario a nosotros, la naturaleza núnca será contraria a nuestro ser. Todo aquello que ocurre en la vida de un indivuduo le lleva a tener experiencia que al reflexionar se convierte en conciencia que nos acerca a una comprención del ser que somos y de aquello que es humano; así el trabajo que debemos realizar es individual al momento de la reflexión, más núnca lo será el de vivir, la vida es compartida y lo que genera nuestra conciencia también ha de ser compartido; la humanidad se transforma con el trabajo, no sólo visto como esfuerzo, sino con la dedicación y la claridad de lo natural, ser natural es también ser responsable de las decisiones que tomamos y sus consecuencias y de la reflexión que hagamos de cada evento que nos ocurra. Los números y los valores que se le ha otorgado a la vida "moderna" debe ser tomados como una experiencia más que tras un trabjajo continuo de reflexión podremos decidir la forma como nos relacionamos con esa realidad y tomar el control individual que nos corresponde y la forma de compartir la conciencia que nos sustenta.

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